viernes, 27 de enero de 2012

Historia del guerrero y de la cautiva

Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires en 1899. Estudió en Ginebra y vivió un tiempo en España, donde se relacionó con varios escritores ultraístas. Se inició en la escritura con ensayos literarios y filosóficos, aunque es más conocido por sus cuentos. Dirigió la Biblioteca Nacional y fue profesor de Literatura Inglesa en la Universidad de Buenos Aires. Ganó el Premio Fomentor junto a Beckett en 1961 y ganó el Premio Cervantes con Gerardo Diego en 1980. Finalmente, murió en Ginebra el año 1986.

En el cuento de la Historia del guerrero y la cautiva, el autor relata las hechos ocurridos a dos personajes muy distintos, con vidas con grandes diferencias y contrastes pero que, al final, tienen en común hechos equiparables que marcan sus vidas. Las diferencias son notables tanto en tiempo como en espacio: un guerrero alemán en Italia y una cautiva inglesa en América, así como las situaciones, vidas y causas del drástico cambio que estas tuvieron. 

Sin embargo, ambos tiene en común el haber pertenecido a un grupo, a un lugar específico que, por razones distintas entre ellas pero bajo condiciones de historia humana, fueron cambiados de manera abrupta. Pasando así cada personaje al lado casi "contrario" del cual estaban. Y al estar en el otro extremo se sintieron parte de él y se identificaron tanto que decidieron quedarse ahí y no volver. "Droctulft abandona a los suyos y 
pelea por Ravena. [...] La otra le contestó que era feliz y volvió, esa noche, al desierto". (Borges, 1949).

Es importante también la sugerencia hecha por el autor de que los personajes, una vez identificados en el lado opuesto al que solían estar, representan las bases de la cultura o los cimientos de esa sociedad. "[...]se hicieron italianos, lombardos y acaso alguno de su sangre —Aldíger— pudo engendrar a quienes engendraron al Alighieri. [...] quizá mi abuela, entonces, pudo percibir en la otra mujer, también arrebatada y transformada por este continente implacable, un espejo monstruoso de su destino..." (Borges, 1949). Ya que los personajes, al integrarse a la nueva sociedad, no desaparecen sino más bien se enriquecen de la nueva cultura y aportan lo suyo también. Así sugiere Borges que estos extranjeros podrían ser los antecesores de las grandes figuras de estos lugares.

Es así como el autor cierra la breve historia con la conclusión de que dos historias que superficialmente parecen distintas son, en realidad la misma. Como si ambas historias siguieran un mismo patrón sin importar el tiempo ni el espacio. "El anverso y el reverso de esta moneda son, para Dios, iguales." (Borges, 1949). Incluso, con un poco de atención extra puede que la historia del guerrero y de la cautiva esté repitiéndose aún en nuestros días y en nuestro lugar o bien, que algunos seamos guerreros o cautivas...


María Linares 09334